Somos territoriales, de una forma distinta que los animales pero lo somos. Permitimos que los seres queridos se acerquen, nos toquen y mantenemos distancia con los desconocidos. En ese espacio tienen lugar los síntomas de miedo, de obsesión por el orden o de desorden más o menos extremo. En ese espacio nos podemos sentir elogiados, admirados, amenazados, o tratados con indiferencia. Ese espacio se inicia en nuestro cuerpo pero se extiende en círculos concéntricos abarcando la geografía y el cosmos.
Ese espacio será el motivo de nuestra charla que ilustraremos con ejemplos prácticos. Conoceremos e identificaremos nuestro territorio particular. www.susanaisoletta.com