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Entrevista en La Opinión de Tenerife

«La etiqueta de anoréxica puede crear un cliché que la persona reproduce»

Periodista: Verónica Martín

16 abril de 2006

S/C de Tenerife

El libro Alimentación, salud y cultura: enfoques antropológicos, coordinado por Mabel Gracia y Amado Millán y del que es co-autora Susana Isoletta, lo presenta el próximo miércoles la psicóloga junto al médico especialista en neurofisiología del Hospital Universitario de la Candelaria, José María Garrido. En esta obra se analiza la anorexia  y la bulimia y se insiste en evitar etiquetar a quienes la padecen.

–          La oralidad y la comida forman parte de las relaciones sociales, de ahí, el origen de los conflictos relacionados con la alimentación…

Todos los momentos importantes de nuestra vida se festejan con una comida. De hecho la palabra compañeros en catalán( companys -com-pañeros) significa los que comparten el pan. Ir a comer con una persona o dejar de hacer de comer con otra tiene un significado más allá del hecho alimenticio.

           -Pero…¿cuándo esta relación con la comida se convierte en un problema como la  anorexia o la bulimia?

 Hay que recordar que cuando se tiene una discusión o un problema personal suele perderse el apetito y se dice que se cierra el estómago. Esta idea se enlaza con que los conflictos familiares o personales pueden manifestarse en un rechazo a la comida, como una forma de protesta. Sin embargo, hay que saber distinguir esta situación que sugiere un conflicto de cuando el niño, simplemente no quiere comer porque no tiene hambre.

    ¿Qué ocurre en la adolescencia para que aumenten estos problemas?

 En la adolescencia es cuando más aparece la anorexia pues la rebeldía del adolescente puede manifestarse cerrando la boca para comer. No es una decisión consciente sino que el adolescente actúa conforme a la fantasía de sus padres, dado que la idea que tiene de ellos en su cabeza que no se corresponde con la realidad. En estas fantasías suelen idealizar a las padres en función de sus modelos como los de la madre de los cuentos: buena y maravillosa o la madrastra, mala y fea que regala una manzana cargada de veneno.

En el caso de la anorexia y la bulimia, ¿qué opina de la relación que se establece con la moda?

 – La anorexia se ha convertido en una patología que tiene glamour. Hay muchas páginas web donde estas personas cuentan sus historias y las otras las copian sirviéndose de esos modelos. Además no se trata de que la moda sea la causa sino que se ha convertido en una patología de moda pues las personas que publicamante cuentan su experiencia suelen ser jóvenes, hermosas y triunfadoras, lo que las convierte en nuevos ídolos y ejemplos a seguir. En muchos casos no está demostrado científicamente que estas chicas que dan su testimonio como si contasen su última aventura, hayan padecido realmente anorexia. Está claro que la enfermedad no tiene una causa en la moda sino que se trata de una patología que está de moda.

 ¿Considera , entonces, que estos testimonios son perjudiciales?

 –Decir que se ha sido anoréxica o bulímica es una forma más de haecrse publicidad y eso es perjudicial. Está demostrado que el modelo testimonial no sirve para prevenir la enfermedad. Todo lo contrario, lo que se lologra con ella es fomentar la anorexia. A nadie se le ocurre hacer una campaña contra la droga explicando a los jóvenes cómo drogarse. Con este asunto, los medios de comunicación deberían ser responsables y no acudir a esos testimonios.

-Entonces, ¿dónde se puede establecer el origen de la anorexia?

 –La anorexia es el resultado de un conflicto que puede ser la relación entre madre e hijo pero tabmién con el resto de la familia, aparece en un momento de duelo, por un conflicto personal, o por la suma de varios de estos factores. En la anorexia hay un problema con su propia cuerpo con la familia y con la sociedad.

 Pero…¿no hay que cargar toda la responsabilidad en el familia?

 La aparición de los técnicos especialistas en todo en la sociedad occidental hace que la gente pierda el sentido común. El terapeuta tiene que potenciar la capacidad de la persona para escuchar su cuerpo. Por esta tendencia se llega a pensar que la tristexa no forma parte de la vida. Por ejemplo, la cuestión de las adicciones tienen relación con la idea de taponar los sentimientos que que se supone que son siempre negativos, hay que aturdirse y eso es lo mismo que lleva a tener un comportamiento extraño con la comida.

-¿Cuándo ese comportamiento se vuelve anorexia?

    Hay que tener mucho cuidado a la hora de establecer y notificar un diagnóstico de este tipo porque podemos estar creando un cliché que la persona puede seguir . Cuando un joven no comer, hay que estudiar el caso concreto. Normalmente, la comida tiene un sentido metafórico y hay que descubrir qué quiere decir el joven con este rechazo. En este tipo de trastornos no hay que enseñar a comer al que lo padece, sino averiguar qué sentido tiene su negativa a alimentarse. No hay que olvidar que las ayunadores cristianas fueron durante una época tratadas como santas y en otras ocasiones, como brujas.

    -¿Cuál es, entonces, su propuesta?

    En términos generales desde el punto de vista psicopatológico no conviene poner etiquetas porque el sujeto puede identificarse con la etiqueta y reproducir lo que se supone que es esa enfermedad. Cada trastorno alimentario es particular, y puede aparecer por múltiples factores; hay casos que ante la pérdida de un ser querido se produce la anorexia. El diagnóstico puede servir al terapeuta para seguir un tratamiento pero creo que no debe etiquetar al afectado como anoréxico.

 ¿Qué problema puede generar poder esa etiqueta de anoréxico?

-Cuando una persona tiene gripe no se le dice que es un griposo, o cuando padece de cáncer no se le dice que es canceroso. Está claro que tener gripe o tener cáncer, implica un principio y un fin y decir que una persona es anoréxica en vez de que tiene anorexia, puede invitar a seguir con ese comportamiento y a que los demás lo traten de esta forma siempre.

«El primer vínculo con la madre es la comida»

Usted analiza la relación entre la madre y el recién nacido a través de la alimentación, ¿qué significa esto?

Creo que se trata del primer vínculo entre el recién nacido y la mdre, o la figura sustitutiva. La comida se convierte en este caso en el soporte psicológico dela relación entre madre e hijo, dejando de lado su condición de alimento. El hecho de que un niño “me coma” o “no me coma” , tal y como se expresan las madres, tien un sinificaco más metafórico pues la madre lo traduce como “me acepta” o “no me acepta”.

¿Tiene esto alguna relación con la llamada depresión del destete?

    A la función materna se la ha cargado de mucha culpabilidad. La madre tiene que ser omnipotente, tiene que poder hacerse cargo de todo lo que el bebé necesita y tiene que darse cuenta de que debe poner límites, tanto para dar el pecho como para el resto.

¿Cree que esa frustración de la madre, puede generar problemas como la anorexia?

En psicología no se puede establecer una relación entre una causa y un efecto. En el ámbito psicológico las causas son siempre múltiples. Lo más peligroso en cualquier patología es sostener que existe una única causa definida, se puede llegar a construir una patología a través de un discurso social.

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