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Entrevista Diario de Avisos

31 de octubre de 2015

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¿Cuál es el principal riesgo, aparte del evidente físico, de los trastornos de la alimentación?

Los riesgos son múltiples y complejos sin olvidar, lógicamente, que la anorexia coloca a la vida en un punto de equilibrista, es la equilibrista que juega con la vida y la muerte, de  forma permanente y más o menos grave. Son muy frecuentes los intentos de suicidio.

El aislamiento social es significativo, la interrupción de los lazos amorosos, o la no iniciación de los mismos.

Cuando se produce una adhesión a la enfermedad mediante las páginas webs, estos interlocutores virtuales pueden ser los únicos referentes sociales de las pacientes. Ellas constituyen una comunidad de elegidas, (suelen ser muy inteligentes) que se sienten incomprendidas por el resto del mundo.

Declaran, sin saberlo que sólo tienen un amo, la muerte, o para ser más precisos, un modelo mortífero de ideal corporal.

Ella y su familia suelen sentir la enfermedad como una maldición, como un designio del destino sin vínculo alguno con la vida cotidiana, las circunstancias o los conflictos que hayan podido vivir.

Es por esto que procuran situar las causas de sus padecimientos en lo externo absoluto, en el afuera social. Este incide, por supuesto, pero nunca es la causa fundamental, sólo un desencadenante.

Esto representa una de las mayores dificultades para el abordaje terapéutico junto con la creencia, muy extendida, que la enfermedad es crónica, somo si  fuera una patología orgánica.

Sólo la introducción de los síntomas en una dialéctica con los conflictos más recientes familiares (rebelión adolescente, por ejemplo) otorga la posibilidad de cura.

No existe tal cronicidad, sobre todo si la paciente y su familia no se aferran a un diagnóstico que, en algunos casos,  es precipitado.

La anorexia, en su mutismo, en su convocatoria a los fantasmas, nos habla, de una forma particular pero nos dice cosas, se queja, muestra sobre todo la impotencia, un torrente de sentimientos encontrados.

Como si fuera un jeroglífico el psicoterapeuta debe descifrar esos signos, mensajes a sí misma y a su familia. De allí que consideramos muy pertinente la psicoterapia de la familia.

Respecto a la disminución de casos en los últimos años no tengo cifras concretas para afirmar si ha bajado o no. Me consta que las asociaciones de ayuda a estas pacientes siguen trabajando activamente. Es muy probable que sólo ha disminuído su foco en los medios de comunicación arrastrados por otros temas de interés.

 

En los últimos tiempos se aboga por estar sano y delgado ¿hay riesgo en estos mensajes?

Por supuesto hay riesgo para la salud física. Constantemente estamos bombardeados por mensajes contradictorios, y en ocasiones erróneos o sesgados.

El cuerpo representa nuestra carta de presentación. La imagen ideal lo pinta eternamente, dinámico, saludable y feliz. Con imperturbable sonrisa de anuncio en el rostro.

¿Las arrugas, el paso del tiempo? No existen… y si están sólo basta con acudir a la cirugía, y transformarnos en los arquitectos creativos, escultores de nuestra naturaleza. Sólo tenemos que moldearlo, como un objeto más.

El cuerpo ya no es objeto de la literatura romántica: los ojos ya no son de rubí, ni la piel de terciopelo. A los ojos hay que quitarles el exceso de párpado y las ojeras que les impide mostrar su impacto y la piel tiene que someterse a potingues variados y todos aquellos retoques que la cirugía plástica considere.

Los riesgos para la salud que implican estas intervenciones se minimizan, siendo como son, innecesarios.

Al mismo tiempo la alacena se ha convertido en una parafarmacia. Tal o cual alimento se presenta como un elemento fundamental pera recuperar la salud en determinados aspectos, esto induce por supuesto, a la compra del mismo.

Las voces que muestran el engaño son mucho más débiles que la fortaleza de la publicidad machacona. Sabemos que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad.

En general se dice que un alto porcentaje de la población padece algún trastorno psicológico, ¿hasta que punto es un mito o una realidad?

Los llamados trastornos psicológicos son a veces simples crisis de que están vinculadas a distintos momentos de la vida. Pubertad, pérdida de un ser querido, conflictos laborales.

La salud mental no es la falta de síntomas, no es la falta de tristeza, angustia, o cambios de estados de ánimo. Más bien lo contrario.

La imagen inamovible de la felicidad es un rasgo, un anhelo superficial de nuestro tiempo. Es preciso atravesar por esos túneles de claros y oscuros para poder crecer y enfrentarse con los problemas.

La noción de que la tristeza debe combatirse rapidamente y huir de ella velozmente no es lo más sensato. Qué? Cuándo? Cómo? Por qué? Esas son las preguntas a formular y que un psicoterapeuta puede ayudar a responder.

La salud mental tal vez consista en la capacidad de sentir por uno mismo y de identificarse con los sentimientos del otro.

Esta empatía de la que carece, por ejemplo, un sujeto sádico, un violento maltratador.

Las patologías más severas nos hablan de una enorme dificultad de sentir, de registrar los sentimientos, de evitarlos. Y en el extremo, un eclosión sentimental que puede conducir a situaciones de desbordamiento.

Lo cierto es que ante la crisis actual económica, el malestar psíquico se ha mostrado en un aumento del número de suicidios, de crisis de angustia y ansiedad en hombres y mujeres y en todas las edades.

La impotencia que provoca una situación descontrolada e impredecible pone en marcha mecanismos psíquicos defensivos. Es preciso atender a estas señales de alarma con la psicoterapia adecuada, sin olvidar que la alarma ejerce una función muy saludable; nos avisa que debemos atender ese aspecto para evitar que se alargue demasiado en el tiempo, o crezca en magnitud.

¿Sufre la mujer más problemas psicológicos que el hombre? ¿Por qué? ¿son distintos?

 La mujer no sufre más problemas psicológicos que el hombre, sino que consulta con más frecuencia a los profesionales y también hace evidente su sufrimiento frente a su grupo familiar y social.

Tiene menos prejuicios de mostrar su dolor y también hay una mayor tendencia a la depresión, las crisis de ansiedad, problemas hipocondríacos.

Logicamente estamos haciendo una generalización un tanto esquemática, porque siempre cada persona, en ambos sexos, tiene su peculiaridad.

En los hombres las ideas recurrentes (a veces con matiz paranoide) son más frecuentes, pero tienen menos tendencia a los sentimientos depresivos.

También ellos son cautivos de este ideal corporal perfecto como lo revela cierta adherencia obsesiva al gimnasio, la vigorexia (a veces con adicción a los anabolizantes) en las franjas de edad más juveniles.

Respecto de las adicciones, son los hombres los que revelan más frecuentemente

esta problemática, pero el sexo femenino no está excluído.

En esta semana Tenerife se ha conmovido por un crimen machista de un hombre que ha degollado a su mujer, ¿cómo se puede prevenir este tipo de asesinatos?

Estaría yo encantada y feliz de tener un método o fórmula de prevención, una vacuna contra el maltrato.

La dificultad mayor radica en que el sujeto maltratador/ violento puede estar adaptado socialmente, no muestra signos agresivos a nivel social.

Frecuentemente sólo su familia es testigo de sus arranques furiosos y descontrolados. Esta intimidad violenta no responde a ningún cliché, si bien puede tener algunos algunos elementos comunes. Recordemos que esta lacra no hace distingos sociales ni culturales.

La mujer es quien puede abrirnos la puerta de esa intimidad malsana renunciando a la ideas de que “yo puedo controlarlo”. Un exceso de confianza que suele acabar trágicamente. Habría que difundir una consigna: NUNCA PUEDES CONTROLARLO- SIEMPRE TE VA A SORPRENDER

Los profesionales especializados en el tema, policías, jueces están en la tarea de profundizar en su formación para tomar las medidas que no pongan en riesgo a la mujer. El desafío y la responsabilidad es inmensa, porque, como se ha comprobado en muchos casos, el despliegue de imaginación para destruir la vida y hacer daño no tiene límites. Es casi imposible predecir estas actuaciones.

Desde el punto de vista de las instituciones y de distintas organizaciones privadas se realizan numerosas campañas de prevención. Todas ellas eficaces y que denotan un tratamiento profundo y respetuoso del problema.

Hay estudios que alarman de una nueva generación de jóvenes donde la violencia de género es tolerada y fomentada, ¿qué hay de cierto en esto? ¿Cómo podemos arreglarlo?

 Creo que hay un importante ascenso de la violencia a nivel social general. En los colegios, (entre sí y a los profesores) en las familias (chicos que maltratan a sus padres), en las parejas. También niños que piden ayuda por que encuentran solos en casa, desatendidos.

La red social de los afectos está poblada de agujeros, es como una red de pescador muy deteriorada donde se escapan los peces por todas partes.

La falta de soporte afectivo, o de redes familiares de contención válidas es el germen de la agresividad, y la anomia (carencia de valores, de normas).

Estas cuestión rebasa largamente las competencias del estado y sus organizaciones. Es objeto de estudio sociológico (sociedad líquida, sociedad de la transparencia) pero es complejo acceder e inventar los remedios.

Es evidente que la tecnología mal usada (redes sociales, móviles) aleja cada vez más al sujeto de la sociabilidad más básica y emocional, al encuentro, al compartir pequeños momentos, pequeños placeres cotidianos.

Con respecto a la vida cotidiana usted habla de permitirse perdonarse, ¿a qué se refiere exactamente?

 Estamos bombardeados de clichés que apuntan a un “deber hacer” plagados de normativas. Expeditivos, culpabilizantes y en general, apuntando a un pensamiento único.

Hace veinte años era adecuado que la joven madre dedicara al bebé un tiempo de calidad; no se consideraba de gran importancia si la leche era materna o procedía del biberón, o de los famosos “potitos”(que alcanzaron gran auge, por cierto).

Ultimamente, se observa que la tendencia ha cambiado, parece ser que una mujer no es  madre como correponde sin lactacia materna. La leche materna es buena, que duda cabe, pero llevar este tema a un extremo culpabilizante es un absurdo.

Al mismo tiempo, en un universo poblado de diagnósticos fáciles aparece una psicología de cierto “buen rollo” donde por supuesto, todo es muy sencillito.

Las terapias también lo son y si tu no te mejoras con mi tratamiento de cuatro o cinco  pasos es porque no quieres.

Parece recordar el mundo feliz de las películas americanas de Doris Day y Rock Hudson. En la vida real Doris tuvo tres maridos violentos  y el actor murió de Sida y ocultó su condición de homosexual hasta el desarrollo de la enfermedad. Las películas eran coloridas, felices, encantadoras, pero la realidad, aunque más difícil es humana y es la verdad.

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