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Política y sexualidad: ¡el estado que se ocupe de sus asuntos!

POLÍTICA Y SEXUALIDAD: EL ESTADO QUE SE OCUPE DE SUS ASUNTOS!
(Artículo publicado en el diario La opinión)
Acerca de los Talleres de masturbación en Extremadura:

POLITICA Y SEXUALIDAD: el estado que se ocupe de sus asuntos; de nuestra intimidad:¡ nos ocupamos nosotros!

La sexualidad humana debe ser siempre tratada con extrema cautela y delicadeza por los profesionales médicos, psicólogos, psiquiatras, maestros. No porque sea un tabú, sino porque pertenece a la intimidad y es uno de los escenarios privilegiados de los sentimientos, las fantasías, los temores y los mayores enigmas. La sexualidad forma parte de nuestro altar particular.
Desde los orígenes de la civilización ha permanecido ligada a lo sagrado, y ha medido sus fuerzas con los dioses más poderosos del olimpo en la antigüedad.


Los talleres de Masturbación de Extremadura ponen sobre el tapete un tema reiterado: la ambición del poder de regir, regular y controlar los cuerpos de los ciudadanos. Los grupos dominantes pretenden siempre imponer sus criterios de forma más o menos velada al resto de la sociedad.
Cuando el estado mete sus narices en nuestras alcobas, aunque sea con “sus mejores intenciones” siempre atenta contra nuestros deseos, nuestras aspiraciones más íntimas, nuestra libertad.
Michael Foucault ha desgranado en sus obras el quid de este complejo mecanismo: el control los cuerpos y la sexualidad es una forma muy eficaz de regir las mentes.
Un ejemplo extremo lo constituyen los líderes sectarios: formar parte de una secta implica obedecer ciegamente al líder: pensar ideas que él proclama como única verdad, y desear el cuerpo del súper hombre y más aún entregarles a su goce y disfrute el cuerpo de nuestros hijos.
Paradójicamente pueden ser tan coercitivas las prohibiciones como el estímulo a la acción. “Se libre”, (dice el líder) sé libre en el sentido que yo quiero que lo seas. La libertad sexual implica que el sujeto mismo escoja hacia dónde desea dirigir sus pasos. Y esa búsqueda sólo puede hacerla rebuscando en su interior, agudizando el oído que le conecta con su bienestar, con el placer.
La característica del placer solitario es la atención puesta en el propio cuerpo y allí toda intervención adulta sólo representa un obstáculo. Cualesquiera sean las intenciones de esa intervención que el joven no solicita.
El adulto influye sobre la sexualidad juvenil desde sus valores, desde lo que considera placentero, adecuado para su propio cuerpo y construye así un modelo.
Los niños y los jóvenes han pedido orientación en sus deseos sexuales y corresponde respetarles. Es tarea de los padres (y de nadie más) poner límites a los mismos.
La sexualidad infantil se desarrolla a partir de la observación del propio cuerpo y del cuerpo de sus semejantes a la manera de un juego. Es investigación sobre el placer, el origen de los niños, el goce del jugar y el descubrimiento del mundo. La infancia, piensa, sueña despierta y dormida.
El entramado de esas fantasías, es un precioso tesoro. Sobre ellos se construirán a lo largo de la vida, un mundo de fantasmas, de hadas, de brujas y de seres siniestros. En definitiva se construye el psiquismo, el espacio del cuerpo, de la psique y de la sexualidad.
Esta sexualidad infantil y juvenil sólo puede ser comprendida desde la mirada de los chicos de la propia edad. Toda intervención adulta intentando orientarla será perniciosa por definición, allí está comprometido el deseo sexual del adulto, aunque a éste le cueste aceptarlo.
El maestro en el sexo sólo puede ser aquél que es compañero en el placer, el amante, por ejemplo. Se aprende desde el cuerpo y el sentimiento, y escasamente desde la razón. A menudo nos preguntamos porque nos gusta tal cosa u otra. Lo sabemos a veces. Muchas no.
Las autoridades cada vez más pretenden llevarnos “por el camino del bien”. Que no fumes, que te multo si conduces así, si das una bofetada a tu hijo, si comes en el coche que, que, que
Y más aún: nos enseñarán a masturbarnos!
El poder debe ocuparse de sus asuntos, y respetar la intimidad de las personas, que no traspase la puerta de nuestra casa y menos aún, la de la alcoba.
Necesitamos urgentemente talleres para la clase política: talleres de honestidad, de cultura, de formación técnica y sobre todo, de sentido común. Y a los ciudadanos, por favor, que nos dejen vivir tranquilos.

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